En el inminente número de la revista
Mondo Brutto, que estará a la venta a finales de mes (un poco antes en las librerías madrileñas), además de sus diversos contenidos, saldrá publicada una extensa e interesantísima entrevista que el arqueólogo de la subcultura pop de derribo
Absence ha realizado al gran
Josep María Beà, dibujante de infinidad de historietas, entre las que destacan obras como
Historias de la Taberna Galáctica, Siete Vidas, La Muralla o
La Esfera Cúbica, obra ésta última, por cierto, que tendrá una próxima reedición por parte de
Ediciones Glénat. Para ir abriendo boca a la aparición del número 39 de
Mondo Brutto os dejamos con varios extractos de la entrevista a
Beà:
BEÀ: Nadie tenía ni puta idea de lo que era Londres. La noción que teníamos de la capital inglesa era la de las películas de
Jack el Destripador, con el Támesis envuelto en niebla, así que dibujábamos barbaridades. Si un guión decía que la pareja Tommy y Sally viajaba en el segundo piso de un autobús londinense, nosotros dibujábamos en las ventanas los techos de las casas, las antenas, que es lo que se vería si un autobús de ese tipo circulase por la España de esos años. Nos preguntábamos qué coño era una boca de riego. Cuando el guión indicaba que en una plaza había dos ancianos dando de comer a las palomas, nosotros les dibujábamos boinas en la cabeza, porque ese era nuestro código para ilustrar la vejez, y entonces recibíamos un telegrama de
Fleetway preguntado por qué coño poníamos trapos negros en la cabeza de los viejos. Nos devolvían las páginas y teníamos que borrar con gouache todas las boinas. Era espantoso. Nos inventamos un Londres que luego leían cientos de niñas inglesas.