13 noviembre 2011

30 minutos o menos


El pasado viernes se estrenaba 30 minutos o menos, el nuevo trabajo del director Ruben Fleischer, al que en esta casa tenemos en gran estima gracias a su opera prima Bienvenidos a Zombieland (2009), una divertida película en la que supo conjugar bastante acertadamente dos géneros a priori antagónicos como son las comedias y las películas de zombies.

En este su segundo trabajo Fleischer también gusta de la mezcla y combina de nuevo con bastante acierto el humor pero en en esta ocasión cambia el género de zombies por la acción.
30 minutos o menos cuenta la historia de Nick, un repartidor de pizzas fracasado interpretado por Jesse Eisenberg (La red social) que de buenas a primeras se ve raptado por un par de perdedores interpretados por Danny McBride (Caballeros, princesas y otras bestias)y Nick Swardson (Zohan), que le obligaran mediante una bomba pegado a su cuerpo a robar un banco. Para esta peligrosa tarea pedirá ayuda a su amigo de la infancia Chet, interpretado por Aziz Ansari (Parks and Recreation), y juntos cometerán el robo.

Las dobles parejas cómicas que forman Eisenberg-Ansari y McBride-Swardson funcionan bastante bien a base de química, pero sin duda cabe destacar la actuación de Ansari y la del, en ocasiones, bastante cargante Danny McBride, que aquí está bastante soportable e interpreta a un personaje desagradable pero que cae simpático.
Mención aparte merece el actor Fred Ward, uno de esos actores tótems de las películas de los años ochenta, eterno secundario, que aquí es recuperado por Fleischer para interpretar a El Mayor, personaje que desencadena toda la trama de la película.

Con un guión más que normalito que, eliminando los gags y los diálogos graciosos, perfectamente podrían haber firmado unos primerizos Hermanos Coen y que hubieran convertido la cinta en un anodino thriller más de esos que hemos visto más de mil veces. Por el contrario Fleischer, apenas da respiro al espectador y 30 minutos o menos se presenta como una comedia de acción en la que sus 83 minutos de duración se pasan prácticamente volando logrando su director el objetivo que toda buena comedia debería conseguir o al menos intentar que es el de hacernos reír con esta frenética película que a más de uno le hará recordar un montón de películas de temática similar que se rodaron durante los años ochenta, sobre todo al escuchar el mítico tema The heat is on de Glenn Frey que forma parte de la banda sonora.

En resumen, una divertida y deliciosa comedia que gustará por partes iguales a los fans del humor y de la acción que tendrán carcajadas aseguradas. Por cierto, si pueden es obligatorio quedarse al final de los créditos para ver la sorpresa final.