10 septiembre 2014

Planetary 1 y 2 (Warren Ellis, John Cassaday y Phil Jimenez, ECC Ediciones)

    

Warren Ellis dio sus primeros pasos en el universo Wildstorm en Stormwatch, una de esas series clónicas y anodinas que nacieron del boom de las primeras cabeceras publicadas por Image Comics. Durante su etapa en la serie, el guionista británico fue capaz de convertir un cómic anodino y sin personalidad en uno de los títulos más interesantes que se podían leer por aquel entonces. Ellis creó todo un trasfondo histórico para un joven universo superheróico, que apenas tenía un par de años de vida y que había visto la luz en series como WildCATS, Gen 13 o la propia Stormwatch. Además creó y dio forma a un puñado de personajes que tendrían su momento de máxima gloria en The Authority, el siguiente trabajo del guionista, y donde tendría como protagonistas a algunos de los personajes que habían aparecido en Stormwatch. Con The Authority Ellis redefiniría el concepto de superhéroe para el Siglo XXI y daría lugar a toda una legión de imitadores que no consiguieron a entender el concepto presentado por Ellis.
La otra serie publicada casi al mismo tiempo que The Authority fue Planetary, que en un principio da la impresión de no tener nada que ver con el universo Wildstorm, pero que según va avanzando la trama Ellis nos va dejando pequeñas pistas y detalles que la relacionan con personajes y hechos del mismo universo que comparten.
Planetary es el nombre de una organización financiada por un misterioso personaje llamado el Cuarto Hombre, cuya misión consiste en investigar todos esos sucesos imposibles y extraños que no tienen explicación. Además de un gran equipo de agentes repartidos por todo el mundo, Planetary tiene a sus ordenes a un equipo de campo formado por tres miembros, entre los que encontramos a Jackita Wagner, una joven con una serie de poderes sobrehumanos tales como superfuerza o supervelocidad, el Batería, un arrogante joven cuyo poder le permite obtener información de cualquier lugar gracias a la energía cinética generada por sus baquetas, y por último, Elijah Snow, un personaje amnésico de cien años de edad cuyo poder es manipular la temperatura y llevarla a bajas temperaturas, siendo el tercer y último miembro del equipo al que veremos unirse a la organización en el primer número de la serie.
De este modo, Ellis embarca a sus personajes, y por añadidura a sus lectores, en una apasionante investigación de una serie de casos, que irán arrojando pistas sobre nuevos y más grandes misterios que irán aumentando el interés de los lectores por desentrañar los misterios que oculta Ellis.
El encanto de Planetary reside en que cada entrega de la serie, dedicada a un caso diferente en cada ocasión, es todo un ejercicio de metalenguaje, donde Ellis se recrea mostrándonos un buen puñado de referencias y homenajes a toda manifestación habida y por haber de la cultura popular. De este modo veremos desfilar una larga lista con todo tipo de referencias que van desde los kaiju eiga, a las películas chinas de fantasmas, los héroes de la literatura pulp, la ciencia ficción de los 50, la línea Vertigo, la liga de la Justica, etc.
Todo lo que os imaginéis que pueda aparecer en una lista de elementos de la ficción de entretenimiento a través de la historia, tiene cabida en este maravilloso cocktail de referencias, que no se centra únicamente en los homenajes presentados en cada episodio autoconclusivo, sino que además va tejiendo una interesante trama argumental a través de todos los episodios que desembocarán en un final que promete responder a todas las preguntas que se han ido planteando a lo largo de la serie.
Sin embargo, Planetary no habría acabado siendo lo que es, y no habría conseguido el culto y el prestigio que tiene, si no hubiese contado en su concepción con el dibujante John Cassaday, la otra mitad del equipo creativo, y sin duda el complemento perfecto a los guiones escritos por Ellis. Cassaday, que va mostrando una gran evolución en cuanto a calidad en cada nueva entrega, sabe dotar a cada episodio de una narrativa y un diseño visual propio que dota a cada historia de su propia identidad diferenciada.
Estos dos primeros tomos, de los cinco que componen esta nueva edición de ECC, recogen los primeros doce números de la serie, y Planetary/The Authority: Ruling the World, número especial dibujado por el detallista Phil Jimenez, donde ambos grupos además de compartir guionista, comparten una aventura que les lleva a enfrentarse a unas criaturas provenientes de otra dimensión, donde además veremos más detalles sobre el pasado de Elijah y su relación con Jenny Sparks, la líder de Authority, y hará un estrambótico cameo un famoso novelista de terror.
No puedo dejar de recomendaros Planetary, ya que además de encontrarse dentro de mi top 10 de tebeos favoritos de toda la historia, es una de las mejores y más personales obras escritas por Warren Ellis hasta la fecha, y además es todo un placer para el lector que irá descubriendo nuevos detalles y matices en cada relectura. Un cómic imprescindible.

Planetary 1 y 2
Warren Ellis, John Cassaday y Phil Jimenez

Rústica. 176 páginas c/u. Color. 15,95 € c/u. ECC Ediciones

08 septiembre 2014

Predicador 1: Rumbo a Texas (Garth Ennis y Steve Dillon, ECC Ediciones)


Predicador es uno de esos cómics Vertigo, que con el paso de los años ha ido ganando prestigio y reconocimiento, y es uno de esos cómics que tiene todas las papeletas para ser continuamente reeditado gracias a la gran calidad que atesora. En esta ocasión ECC ha decidido publicar la serie completa en una edición de lujo que recopila todo el material, incluido los especiales, en nueve tomos.
A mediados de los años noventa irrumpía en la escena comiquera estadounidense el primer número de Predicador, serie destinada a tomar el relevo de The Sandman, en cuanto a llegar a ser el baluarte del sello Vertigo tras la finalización de la premiada serie de Neil Gaiman. La serie, recibida con un gran éxito por parte de la crítica y los lectores, estaba escrita y dibujada por los británicos Garth Ennis y Steve Dillon, autores ambos que se habían fogueado en revistas inglesas míticas como Crisis o 2000 AD.
Para aquellos que no conocieran el trabajo previo de Garth Ennis, y descubrieran en esta serie al irlandés Garth Ennis enseguida descubrirían las señas de identidad que definen prácticamente toda la obra del guionista, como son la relación entre los personajes incidiendo especialmente en la camaradería entre colegas de bar, la provocación por la provocación, unos personajes totalmente pasados de vueltas y por supuesto unos diálogos ágiles trufados de un nada sutil humor negro.
Predicador nos presenta un extraño trío de personajes protagonistas formado por Jesse Custer, Tulip y Cassidy. Custer, personaje que da título al cómic, es un predicador en un pequeño pueblecito de Texas, que un buen día es poseído por un poderoso ser llamado Génesis, que le otorga un increíble poder que no desvelaremos para aquel que no conozca la obra. Tras la traumática experiencia decide emprender un viaje a través del país en busca de la única persona al que puede pedir explicaciones sobre lo ocurrido. En este viaje, Custer estará acompañado por Tulip, una ex-novia que ahora trabaja como asesina a sueldo, y Cassidy, un excéntrico vampiro irlandés.
Ennis, aparte de presentar un elenco de personajes secundarios de lo más variopinto, irá desarrollando sus historias en torno al triángulo formado por los personajes protagonistas, auténtico motor de las historias que irán desarrollándose en las próximas entregas.
Al pertenecer a Vertigo, sello dedicado principalmente al género fantástico, englobar Predicador únicamente en ese único género sería todo un error, ya que Ennis se las apaña para mostrarnos un extenso abanico de registros tocando todos los géneros habidos y por haber, desde el terror, hasta el sobrenatural, pasando por el western, hasta llegar a la acción pura y dura incluso tocando incluso el trhiller policíaco. Como buen aficionado al cine de género que es, Ennis amalgama en Predicador todas sus filias cinéfilas en un explosivo cóctel de referencias servido con mucha pólvora y bourbon, en las que no podían faltar apariciones estelares de ciertos actores y personajes míticos del Western, como pueden ser John Wayne, y el implacable asesino venido del más alla llamado El Santo de los Asesinos, que bien podría haber saltado directamente del celuloide del Jinete Pálido de Clint Eastwood.
Por su parte, Steve Dillon no es un gran dibujante y es bastante limitado a la hora de dibujar escenas de acción, pero al menos se ha postulado como el dibujante idóneo para esos guiones tan repletos de bustos parlantes tan característicos de Ennis.
En definitiva, Predicador es una serie muy recomendable que no debería faltar en ninguna tebeoteca, y donde el lector encontrará uno de los mejores trabajos, hasta la fecha, del irlandés Garth Ennis, y uno de los que mejor le definen como guionista.
Con respecto a la edición por parte de ECC Ediciones es bastante recomendable, a pesar de contener algún que otro desliz en algún texto y alguna que otra decisión discutible en la traducción. Errores que esperemos se subsanen en las siguientes ediciones, que a buen seguro tendrá esta obra imprescindible.

Predicador 1: Rumbo a Texas
Garth Ennis y Steve Dillon

Cartoné. 208 páginas. Color. 17,95 €. ECC Ediciones

06 septiembre 2014

La Cosa del Pantano de Brian K. Vaughan 1: Seres queridos (Brian K. Vaughan y Roger Petersen, ECC Ediciones)


Tras la brillante e inimitable etapa de Alan Moore en La Cosa del Pantano, muchos autores intentaron repetir la fórmula del éxito del barbudo de Northampton, usando o reciclando, en la mayoría de las ocasiones, y sin demasiado éxito, algunas de las ideas presentadas durante su estancia en la misma. La serie, que llegaría a formar parte del sello Vertigo, continuaría su andadura, sin hacer demasiado ruido y con unas ventas discretas, hasta alcanzar el 171 USA, número en el que fue cancelada, con un, por aquel entonces, desconocido Mark Millar al cargo de los guiones de la serie.
Cuatro años después, en Vertigo decidieron darle una nueva oportunidad al personaje retomando la historia justo donde acabó el volumen anterior. Millar no se lo había dejado demasiado fácil al guionista que tomara el relevo, y su sucesor, un joven Brian K. Vaughan que aún no se había hecho un nombre en la industria norteamericana, decidió dejar de lado al protagonista de la serie, el ser vegetal con los recuerdos de Alec Holland, y centrar el protagonismo de la cabecera en su hija Tefé.
Como todo lo relacionado con la hija de la Cosa del Pantano y Abby sería bastante largo de explicar por aquí, os remito a la entrada de Wikipedia correspondiente donde tendréis a vuestra disposición todos los detalles sobre el personaje que deseéis conocer.
En este nuevo volumen de la serie, Vaughan decide adentrarse en el género de terror, para posteriormente, y con una excusa argumental bastante traída por los pelos, enviar a Tefé en una viaje a través del país para encontrar el legendario Árbol del Conocimiento, que le permitirá discernir cual es el papel que ha de tomar en la inminente guerra entre el verde y la raza humana, que está por venir.
Como comentaba, la búsqueda del Árbol es un mero mcguffin para ver a Tefé, como si de la protagonista de una serie televisiva al estilo de El Fugitivo o Autopista hacia al cielo se tratara, desfaciendo entuertos, metiéndose en líos, ayudando a la gente y en definitiva conociéndose a sí misma y poco a poco descubriendo más sobre la resolución de su destino en la vida.
En cuanto al apartado gráfico, la serie cuenta con un prácticamente desconocido Roger Petersen, un dibujante con pocos trabajos de gran calado en su carrera, y aún no haciéndolo mal del todo posee un estilo bastante resultón con toques cartoon que, en mi modesta opinión, no es del todo apropiado para el tono y la atmósfera de las historias que intenta contarnos Vaughan.
De momento, y tras la lectura de este primer número, la serie se lee con cierto agrado manteniendo el interés del lector en todo momento, gracias al buen oído de Vaughan para los diálogos, y sobre todo a algunos de los interesantes personajes secundarios, que el guionista utiliza para críticar y reflexionar sobre la sociedad norteamericana del momento.
Veremos como sigue evolucionando el trabajo de Vaughan en los siguientes números de la serie, que a buen seguro fueron un excelente banco de pruebas para su siguiente trabajo de envergadura, y la que es su obra más personal para Vertigo, Y, el último hombre, considerada por muchos como una de las mejores series que ha escrito el guionista hasta la fecha.
Este primer tomo recoge los cinco primeros números de la serie, e incluye además las bellísimas portadas originales obra de los ilustradores Phil Hale y Rick Berry.

La Cosa del Pantano de Brian K. Vaughan 1: Seres queridos
Brian K. Vaughan y Roger Petersen

Rústica. 120 páginas. Color. 11,95 €. ECC Ediciones

05 septiembre 2014

La casa en el confín de la Tierra (Simon Revelstroke y Richard Corben, ECC Ediciones)


La casa en el confín de la Tierra es la obra más conocida del escritor William Hope Hodgson, como bien nos indica el gran Alan Moore en el interesante prólogo a esta edición, donde hace un magnífico repaso a la trayectoria de este novelista, reivindicando además su obra a los ojos del gran público.
De la adaptación de la novela se encargan dos viejos amigos y colaboradores como son Simon Revelstroke, que se encarga de adaptar bastante fielmente la novela, casi coma por coma, mientras Richard Corben, con su particular estilo, es el encargado de plasmar en imágenes las retorcidas pesadillas surgidas de la imaginación de Hodgson.
Corben, auténtica leyenda viva del cómic, y todo un especialista en cuanto a cómic de terror se refiere, se lo pasa en grande en esta adaptación, que si de algo puede pecar, es quizá de ser demasiado fiel a la novela original mostrando ciertos pasajes en los que los abigarrados textos de Revelstroke pueden llegar a sepultar con su prosa, y a anular el efecto buscado por las sugerentes imágenes creadas por el dibujante de Kansas.
En este escalofriante relato veremos como un par de jóvenes ingleses que deambulan saqueando viejas ruinas en las verdes tierras irlandesas llegan a conocer de manera fortuita la estremecedora historia de La casa en el confín de la Tierra. Un relato escrito de primera mano por el único ser viviente que tuvo contacto con una serie de extraños seres, mitad hombre y mitad cerdo, provenientes de una de esas dimensiones oscuras que tanto gustan a los escritores de fantasía como en este caso de Hodgson o las historias concebidas por otro grande de la literatura fantástica y de terror, como es el caso de H. P. Lovecraft.
Todo aquel que se acerque a este tomo encontrará una apasionante historia clásica de terror cósmico, donde los dibujos de Corben son los verdaderos protagonistas, donde el creador de obras como Den o Bloodstar demuestra con creces porque es considerado por muchos, entre los que me incluyo, como uno de los más grandes dibujantes de cómics de terror de la historia del cómic. Como digo, unos dibujos maravillosos de Corben, que lamentablemente no lucen totalmente como deberían debido al descuidado, y en ocasiones desangelado, color informático aplicado por el colorista Lee Loughridge que le hace un flaco favor al impresionante arte de Corben, que de haber sido coloreado por el mismo dibujante, con aquella mítica y legendaria técnica de coloreado tan personal, sin duda hubiera dado un aspecto visual mucho más atractivo a este genial relato de terror.
En definitiva, un cómic recomendado para amantes del terror gótico, y para todos aquellos que gusten de la literatura lovecraftiana, y sobre todo para los innumerables fans de Richard Corben, que sigue demostrando en cada nueva obra, que el que tuvo retuvo.

La casa en el confín de la Tierra
Simon Revelstroke y Richard Corben

Rústica. 96 páginas. Color. 8,95 €. ECC Ediciones

03 septiembre 2014

Batman: Gritos en la noche (Archie Goodwin y Scott Hampton, ECC Ediciones)


El guionista, editor y dibujante Archie Goodwin (1937-1998) ha sido siempre una de las personas más recordadas y queridas de la industria del cómic. Su gran labor como editor en DC, además de otras muchas series, propició la creación de Legends of the Dark Knight, una de las cabeceras más recordadas del Hombre Murciélago, y en la que a lo largo de su larga trayectoria han trabajado algunos de los más grandes guionistas y dibujantes de la historia del cómic norteamericano.
Además de su siempre recordada faceta como editor, no hay que olvidar su faceta como guionista en la que no se prodigó demasiado, pero en las pocas ocasiones que lo hacía siempre conseguía conferir a sus guiones un toque especial que lograba que siempre recordases su nombre.
Aprovechando el éxito que obtuvieron novelas gráficas "pintadas" al estilo de Asilo Arkham, en DC Comics dieron cancha libre a todo tipo de proyectos similares, que poseían en común los siguientes requisitos: tener a Batman como protagonista, que estuvieran dirigidas al gran público que no solía leer tebeos habitualmente, que las obras trataran temas más o menos adultos que no pudieran tratarse en las series mensuales, y que estuvieran ilustrados por artistas con estilo pictórico. De todas estas obras que surgieron de ese precepto, surgiría la novela gráfica titulada Gritos en la noche, obra que contaba con Goodwin como guionista y con el ilustrador Scott Hampton como ilustrador.
En Gritos en la noche, al igual que sucediera en el Año Uno de Frank Miller y David Mazzuchelli, una parte muy importante del protagonismo de la historia vuelve a recaer en el comisario James Gordon, al que Goodwin utiliza para profundizar en su pasado y como consecuencia darle una nueva dimensión a la relación con su esposa y su hijo, revelando un episodio trágico del pasado de Gordon.
La dura y seca historia presentada por Goodwin se adentra en el espinoso tema de los abusos a menores, al tiempo que nos muestra a Batman investigando la aparición de una nueva droga que está relacionada con una serie de asesinatos que un misterioso asesino está cometiendo en distintos barrios de la ciudad de Gotham donde familias de distintas clases sociales han sido brutalmente asesinadas.
Scott Hampton (Lucifer) es uno de los más grandes ilustradores en activo que ha dado la industria norteamericana. Poseedor de un estilo "pintado" que a mí particularmente me encanta y que me parece perfectamente adecuado para la sobria y cruda historia planteada por Goodwin, donde el artista hace gala de un manejo magistral de los tonos apagados y oscuros para crear un ambiente opresivo y malsano que sin duda realza los puntos fuertes de la historia.
En definitiva, Gritos en la noche es una historia atípica dentro del particular universo de Batman, en la que el héroe en en esta ocasión deja de lado los monstruos habituales para enfrentarse a otros monstruos ocultos a simple vista en la sociedad.

Batman: Gritos en la noche
Archie Goodwin y Scott Hampton
Cartoné. 96 páginas. Color. 12,95 €. ECC Ediciones

02 septiembre 2014

Cuidado con Creeper (Jason Hall y Cliff Chiang, ECC Ediciones)


En su día sorprendió bastante que Vertigo, el sello "adulto" de DC Comics, publicara una nueva versión de The Creeper, el personaje creado por Steve Ditko, ya que éste había pertenecido desde su creación al Universo DC. Cierto es que otros personajes como Animal Man, John Constantine o La Cosa del Pantano, también formaban parte del Universo DC y no tuvieron problemas en su trasvase al sello Vertigo. Sin duda, lo más novedoso de esta enésima revisión de The Creeper a cargo del guionista Jason Hall (Pistolwhip, Batman Adventures), era que el personaje no se trataba de un superhéroe al uso, y que la historia se desarrollaba en 1925, en ese París idealizado donde un gran número de artistas surrealistas, entre los que se encontraban fotógrafos, escritores y pintores, se reunían a menudo para darse a conocer, celebrar fiestas y, en definitiva, disfrutar de una ciudad que poco a poco iba recuperándose del horror de la Primera Guerra Mundial.
En ese marco histórico, el guión firmado por Hall nos presenta a dos jóvenes gemelas, Judith y Madeline Benoir. Dos hermanas de personalidades totalmente opuestas, mientras que Madeline es recatada y formal, la alegre y alocada Judith sueña con convertirse en una gran artista. Sus vidas cambiarán cuando Judith es violada y agredida por Mathieu Arbogast, el hijo de una de las familias más ricas y poderosas de París cuyo objetivo es acabar con la bohemia surrealista parisina.
Tras estos hechos aparece en París un misterioso encapuchado conocido como Creeper, sumiendo a la ciudad en un extraño caos surrealista en el que la principal perjudicada será la familia Arbogast.
Cuidado con Creeper, aún no teniendo poco o nada que ver con el personaje de Ditko, es un tebeo con el que he de confesar que he disfrutado mucho, gracias sobre todo a la atmósfera de relato pulp y de misterio que impregna la historia, a cierto regusto a serie de la BBC, y sobre todo al retrato que sus autores hacen del París de 1925, donde prácticamente todos los artistas que deambularon por las calles de París en aquella época aparece retratado en el interior de este cómic.
Pero este tebeo no sería lo que es, sin el maravilloso trabajo artístico desplegado por los enormes Cliff Chiang (Wonder Woman) y Dave Stewart. Chiang, en uno de sus primeros trabajos de envergadura para DC Comics, despliega todo su arte, con ese estilo de línea clara tan característico, en unas páginas en las que podemos ver todo tipo de detalles, y donde queda patente que ha habido un gran trabajo de documentación con el fin de recrear al detalle el París de los años veinte. Por su parte el acertado coloreado aplicado por Stewart, uno de los coloristas más grandes del panorama mainstream, complementa a la perfección los dibujos de Chiang, dando lugar a una obra irresistiblemente atractiva a la vista.
Recomendable para aquellos que busquen una lectura diferente alejada de los superhéroes, o para fans del talentoso Cliff Chiang.

Cuidado con Creeper
Jason Hall y Cliff Chiang
Rústica. 128 páginas. Color. 12,50 €. ECC Ediciones

01 septiembre 2014

Justicia (Alex Ross, Jim Krueger y Doug Braithwaite, ECC Ediciones)


Que el arte de Alex Ross figure en cualquier portada ya sería motivo suficiente para vender cualquier cómic, y en este caso en concreto, un tomo que recopila toda la maxiserie de doce números titulada Justicia, que ha publicado recientemente ECC Ediciones, el dibujante e ilustrador de obras como Marvels o Kingdom Come, además de "embellecer" los lápices y portadas de Doug Braithwaite, también se nos revela como argumentista firmando una historia a cuatro manos junto a su compinche Jim Krueger, con el que ya trabajara en series como Tierra X, Paraíso X o Universo X para Marvel.
Justicia se presenta como una revisitación actualizada de la serie de animación de los Superamigos, además de un sentido y cariñoso homenaje a unos personajes, prácticamente todos los de la Silver Age de DC Comics, con los que a buen seguro los autores disfrutaron de lo lindo en sus primeras lecturas. Por eso, además de la Liga de la Justicia, protagonista absoluta de la historia, hacen acto de presencia personajes como los Jóvenes Titanes, la Patrulla Condenada, Metal Men, Metamorpho o Plastic Man, entre muchos otros héroes, y cuyos antagonistas, son ni más ni menos que la Legion of Doom, un variopinto grupo de supervillanos que en la mítica y recordada serie de animación eran los archienemigos y villanos recurrentes de los héroes.
El argumento creado por Krueger y Ross es de lo más sencillo, tras una premonición desoladora en la que han visto el mundo arrasado, un grupo de supervillanos se unen con el propósito de enmendar la plana a los héroes, crear un mundo idílico y de paso hacer cambiar la opinión del público con respecto a los superhéroes, que en sus manos tenían el poder para arreglar todos los problemas del mundo, pero que nunca fueron capaces de coger el toro por los cuernos y hacerse cargo de los problemas reales.
Como suele pasar en estos casos, y si sois lectores habituales de superhéroes ya sabéis como va esto, los villanos atacan, los héroes reaccionan, se reagrupan y contraatacan en una gran y épica batalla final en la que todos los héroes y villanos se dan de mamporros en unas espectaculares y grandiosas páginas abarrotadas de personajes, en este caso bellamente ilustradas por los señores Braithwaite y Ross.
A pesar de la sencillez del argumento, los guionistas no se dejan llevar por la emoción de los enfrentamientos del gran número de personajes que aparecen en la historia, y también se preocupan de dotar de algo de complejidad a varios de los personajes protagonistas.
Es justo mencionar que esta historia está totalmente fuera de la continuidad oficial de DC, por lo que no es necesario conocer que estaba ocurriendo en todas las series publicadas por DC y puede ser disfrutada por cualquier lector que conozca poco a los personajes, ya que presenta versiones bastante arquetípicas de los mismos.
Del apartado gráfico podemos decir, las páginas hablan por si solas y el trabajo de los dibujantes es francamente espectacular, y si no me creéis solo tenéis que echar un vistazo al tomo en la librería o ver alguna imagen en internet para comprobarlo por vosotros mismos, así que huelgan comentarios.
En definitiva, y al igual que otras obras de similar tono como por ejemplo El Clavo de Alan Davis, Justicia es una historia que sirve como perfecta toma de contacto con la vertiente más clásica y nostálgica del Universo DC, y todo un disfrute para el seguidor veterano de la Liga de la Justicia y sus personajes con los que es evidente que todo un fanboy como es Alex Ross ha disfrutado de lo lindo dando su versión de los principales héroes DC, y dotándolos además de unas chulísimas armaduras en unos vistosos y brillantes diseños creados ex profeso para la ocasión y que recuerdan bastante a los diseños del propio Ross para Kingdom Come.
Nos encontramos ante un tebeo de lo más recomendable para regalar a aquel chaval que se quiera iniciar en las maravillas de un universo tan rico y vasto como el de DC, como igual de disfrutable será para aquel lector que, al igual que los autores implicados, haya crecido leyendo las aventuras de la Liga de la Justicia y sus superamigos.

Justicia
Alex Ross, Jim Krueger y Doug Braithwaite
Cartoné. 384 páginas. Color. 36 €. ECC Ediciones