13 junio 2013

Trance


Desde que descubriera Trainspotting en 1996 he seguido con mucho interés la carrera cinematográfica de Danny Boyle, uno de los directores más interesantes del panorama actual. Su filmografía destaca por intentar contar historias diferentes en cada nueva película y no encasillarse en un único género, por eso durante su carrera podemos encontrar películas tan distintas como La Playa, Sunshine, 28 días después, Slumdog Millionaire o 127 horas, por poner unos ejemplos.
Tras sorprenderme en la dirección de la estupenda 127 horas, esperaba con muchas ganas Trance, su más reciente película hasta la fecha, que llega a las carteleras españolas mañana viernes 14 de junio.
Con un reparto de auténtico lujo, Boyle nos presenta un interesante triángulo formado por los actores James McAvoy, Vincent Cassel y Rosario Dawson. Un reparto internacional que brilla con luz propia en este thriller psicológico en el que los personajes brillan con luz propia sobre la ligera trama que Boyle nos presenta y que podríamos de definir como pequeño McGuffin con el que se desencadenará el conflicto entre los tres personajes.
Resulta bastante complicado comentar algo sobre esta película sin desvelar detalles de una trama en la que los giros de guión se van sucediendo uno tras otro, así que me ahorraré el narrar la sinopsis del film. Solo comentaré que lo que en un principio parece que va a ser una película sobre el espectacular y calculado robo de un cuadro acaba convirtiéndose en una película de personajes en los que la violencia, la amnesia y la hipnosis son los auténticos motores de una trama que se va desarrollando con varios e inesperados golpes de guión que sin duda sorprenderán al espectador más desprevenido.
El trabajo actoral es sobresaliente y en los hombros de los tres actores protagonistas se sustenta el armazón en el que Boyle construye una película muy recomendable para todos aquellos que acudan al cine y quieran ver una historia diferente a lo que podemos encontrar actualmente en la cartelera. Boyle nos presenta una historia con múltiples giros de guión, que contiene algunas pinceladas que nos pueden recordar a Origen de Christopher Nolan. Las hipnóticas (y nunca mejor dicho) escenas oníricas repletas de bellísimas imágenes concebidas por el genial ojo del director de fotografía Anthony Dod Mantle y gracias también a una excelente banda sonora que casa perfectamente con las estimulantes imágenes mostradas en la gran pantalla por Danny Boyle, hacen de este film una de las películas más sugerentes del director británico del que esperamos con muchas ganas Porno, su próximo proyecto adaptando otra novela de Irvine Welsh, de la que ya adaptó en su día la inolvidable Trainspotting.