23 septiembre 2013

Justin y la Espada del valor


Antonio Banderas continúa apostando por el cine de animación español y tras el Lince Perdido vuelve a presentarnos como productor un nuevo producto de la factoría malagueña Kandor Graphics, Justin y la Espada del valor.
Esta aventura dirigida especialmente al público más infantil nos cuenta la historia del joven Justin, obligado a seguir los pasos de su padre y convertirse en abogado en un reino gobernado por burócratas donde, al igual que ocurriera en Star Wars con los Jedi, los caballeros han sido desterrados y prácticamente han desaparecido como orden.
Justin tiene un sueño, seguir los pasos de su abuelo el gran caballero Rolando y convertirse en uno de los míticos caballeros del valor. Y como suele ocurrir en cualquier película de aventuras nuestro protagonista se embarcará en una búsqueda, en este caso para encontrar la legendaria espada de su abuelo Rolando, en un viaje plagado de peligros que le cambiará por completo, y de este modo veremos como al finalizar la película, Justin ha logrado su sueño y alcanzado su destino.
Pero Justin no estará slo en su viaje, le acompañan la guapa y rebelde Talía, a la que presta su voz la actriz Inma Cuesta en la versión española, Sir Antoine, un pícaro mocetón con ínfulas de poder y riquezas al que presta su voz el propio Antonio Banderas, y el divertido Melquiades, un excéntrico hechicero con trastornos de personalidad evidentes, que a más de uno le recordará al televisivo y nunca olvidado Carlos Jesus, en un más que obvio "homenaje".
Entrenado por Blucher, Legantir, y Braulio, tres sabios monjes, antiguos caballeros retirados, Justin conseguirá su propósito no sin antes enfrentarse a una banda de malhechores liderada por Heraclio, un caballero rebelde que fue expulsado de la orden de los caballeros del valor y cuyo plan es derrocar a la Reina y hacerse con el control absoluto del Reino.
Como ya hemos dicho anteriormente, Justin es una agradable película de aventuras con referencias a los mitos artúricos, dirigida especialmente a un público infantil que disfrutará de lo lindo con algunos de los personajes que aparecen en la película, pero que quizá acaba olvidándose un poco del espectador adulto al que no hace concesiones prácticamente en ningún momento de la película, si exceptuamos algunos momentos puntuales y sobre todo las apariciones del personaje de Melquiades que pueden hacer reír al espectador talludito.
A su favor hay que reconocer que tanto el diseño de personajes como la factura técnica de Justin y la Espada del valor son exquisitos, y en ese sentido la modesta Kandor Graphics puede competir sin complejos con las grandes factorías de animación 3D como Pixar o Dreamworks, aunque quizá deban mejorar en el aspecto de cuidar algo más la historia, los diálogos y la construcción de sus personajes, si además de entretener al niño que va a a ver la película, quieren cautivar a los padres que le acompañen al cine.
En definitiva, una película técnicamente irreprochable que podría haber dado más de sí, y que, sin duda, conseguirá acertar de pleno con el público infantil a la que va dirigida.